Todo sobre Derecho
Noticias legales

Pros y contras de la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos

Pros y contras de la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos

A partir del año 2013, específicamente el día 6 junio, entró en vigor la ley de arrendamientos urbanos también conocida como ley lau. En términos generales, lo que se pretendía con esta propuesta consiste en presentar una serie de medidas para la flexibilización y el fomento del mercado de alquiler de las viviendas, aunque en este artículo vamos a analizar profundamente cuáles son las consecuencias reales de un cambio como este en la ley.

¿Qué es la Ley de Arrendamientos Urbanos?

En un primer momento, hay que mencionar que en realidad sí se trata de una reforma necesaria, ya que para su elaboración se parte de un hecho que es absolutamente real, al reconocer que en España hay cerca de 3 millones de viviendas que están vacías y que son propiedad de particulares, quienes en la mayor parte de los casos, no han ingresado al mercado el alquiler. A raíz de lo anterior, se puede llegar a la conclusión que los españoles destinan una buena parte de sus ahorros a la inversión en viviendas, pero esto no significa que vayan a obtener una cierta rentabilidad con el arrendamiento de las mismas.

Además de eso, había una demanda considerable que no estaba satisfecho con las condiciones de arrendamiento. En otras palabras era muy evidente que existía un problema y por lo tanto la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos era totalmente necesaria.

Entre los aspectos más relevantes para mencionar, se destaca que la reducción de la duración obligatoria a la única decisión del arrendatario, sin importar la duración que se pacte, es una de las más llamativas. Al respecto, hay quienes mencionan que sólo beneficia al arrendador. Pero no se puede desconocer que con esta medida se deja de perjudicar al arrendador, pues en definitiva se pasa de cinco años a tres.

Más estabilidad, ¿sí o no?

Lo interesante del caso, es que se aboga por mencionar la estabilidad, pero en realidad no lo es así, porque no se trata de un trato de igual a igual, pues en definitiva significa una cierta inestabilidad del arrendador.

Por otro lado, no existe ningún tipo de impedimento para que ambas partes acuerden una duración de tres, cinco, diez o veinte años si así lo quieren. Hay que hacer énfasis en que por el simple hecho de ser propietario, no significa que la persona que deba cumplir con obligaciones de carácter social.

En cuanto a la medida que se aplicó para favorecer a la contraparte, está la posibilidad de desistimiento en cualquier momento, así que el arrendatario lo puede hacer con tan sólo 30 días de preaviso. Otra de las novedades está en que hay una eliminación de los arrendamientos suntuarios.

Para terminar, entre las medidas positivas están: la posibilidad de suspender el pago de la renta si el arrendatario acomete obras; la libertad para actualizar la renta; la agilización de los plazos si hay un impago y la creación de un registro de sentencias firmes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *